"El cine español nunca ha estado mejor”

Antonio Hernández nació en Peñaranda de Bracamonte hace 56 años. Encontró pronto su vocación de cineasta, estudió Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y con 26 años dirigió su primer largo con actores de la talla de Héctor Alterio y José Luis López Vázquez. Pero el reconocimiento le llegó con su película, En la Ciudad sin Límites por la que obtuvo el Goya al mejor guión.
En treinta años de carrera ha tenido tiempo para arruinarse, para triunfar, para dirigir superproducciones como Los Borgia, para experimentar con Gran Marciano

Guionista, director, actor… ¿Qué te gusta más?
Yo creo que soy mejor director que guionista y mejor actor que director. Pero la vida me ha llevado a que la gente valore mucho mis guiones, me valore mucho como director, y no les guste nada como actor. La vida tiene un peso que te acaba colocando donde te tiene que colocar.

¿Y como productor?
Me dí cuenta que para hacer cine hay que tener la misma imaginación como productor que como director.
Lo importante es tener un guión que cuando se lo des a los actores tengan la sensación de que es una oportunidad.

Has pasado por todos los formatos. ¿Cual prefieres para rodar?
La verdad es que he rodado en digital, he rodado con 36 cámaras Gran Marciano, he rodado en televisión, he actuado en teatro… qué más da el formato, si lo importante es comunicar y llegar a la gente. Incluso creo que hay un cine que se podría hacer con el teléfono, un género.

¿Crees en Internet como en una nueva ventana de explotación para tus películas o como una amenaza?
Internet es la ventana del futuro. Si Godard, Fellini o Eisenstein hubieran nacido ahora, se habrían dedicado a las nuevas tecnologías.

Echando un vistazo a tus películas vemos que destacan sus repartos, siempre trabajando con grandes actores. No sé si influirá tu vocación frustrada como actor, pero parece que le das especial importancia a la interpretación.
Se nota, ¿no? Hay que buscar una garantía. Por eso ya estaba Carmen Maura en Lisboa, ya estaba Fernando Fernán Gómez en Apaga y vámonos, ya estaban Héctor Alterio, José Luis López Vázquez, Miguel Narros en F.E.N., en la primera. Realmente creo que un porcentaje enorme del éxito de la película y no hablo de de taquilla sino del éxito cinematográfico por decirlo resumido.
Yo hago películas de personajes.

¿Escribes pensando en el actor?
Depende, hay películas que sí y películas que no.
La mayor parte del público sigue diciendo que va a ver una peli de Leo Sbaraglia o de Fernando Fernán Gómez, y no una película de Antonio Hernández.

En la ciudad sin límites, más allá de las intrigas familiares y políticas, es una película sobre la relación entre un padre y un hijo, de hecho está dedicada a tu padre. ¿Hasta qué punto influyó este en tu carrera?
El estaba muy lejos de ese mundo. Pero bueno, el veía que a su hijo le aplaudían y él estaba orgulloso de eso
El homenaje que le hago, podía no habérselo hecho. Fue una cosa que estaba más en las relaciones de los padres y los hijos que conozco que en la mía.

Cambiamos de tercio. ¿Cómo ves la situación del cine español en general?
Nunca ha estado mejor.

Pero ha habido gran descenso de espectadores de las películas españolas.
Sí, pero ahora sé que mis películas acabarán pasando por televisión. Y cuando se pasan por televisión la ven entre 300 mil y 4 millones de personas. Cuando yo empecé sólo se llevaban al cine, y si la veían 150 mil, estábamos encantados. ¡Ahora tenemos éxito todos!

Entonces ¿por qué tanta queja?
Ya no se acuerda la gente de lo que era el cine español. Yo creo que ha habido un momento de engreimiento incluso.
El cine español siempre ha ido mal, siempre. Cuando yo empecé, estrenaba en la gran vía Paco Martínez Soria, y diez años después Pajares y Esteso, ese era el cine español. Había algún francotirador por ahí, Borau, Saura… tres personas.
Ahora hacemos más cine, tenemos más subvenciones, estamos más protegidos y tenemos una proyección internacional superior.

Pero siguen dominando dos tipos de películas: el drama social más duro y las españoladas cercanas al landismo, como Torrente.
Efectivamente. Torrente es lo que queda del landismo. Pero fíjate, Santiago Segura es un tipo que trabaja en las películas de Tarantino y en las de Robert Rodríguez, sale por ahí, sucio, irreverente, pero algo pone en tela de juicio.
Por otro lado está El orfanato, Rec, Siete mesas de billar francés o Mataharis, hace unos años Solas, En la ciudad sin límites… Bueno, no está mal.

El Halcón Maltés: Puro cine negro

Pocas veces en la historia del cine hemos visto a partir de una sola película el nacimiento de tantos mitos como sucede en El Halcón Maltés. Por un lado supuso el comienzo de la carrera como director del hasta entonces guionista John Huston. Por otro, la consagración de Humphrey Bogart como personaje protagonista e icono cinematográfico. Y por último, el comienzo de un género cinematográfico tan importante como es el cine negro.




El Halcón Maltés (1941) es la adaptación de la novela homónima del gran referente de la novela negra, Dashiell Hammett. El mismo Hammett vio como su prestigio y su fama crecían vertiginosamente tras el estreno del film. La obra, publicada en 1930, había sido llevada a la gran pantalla en dos ocasiones con escaso éxito. Huston hizo valer una cláusula del contrafoque tenía con la Warner como guionista, que le otorgaba la posibilidad de dirigir una película, y decidió jugársela con la adaptación de Hammett.


Por su parte, Humphrey Bogart obtuvo el papel tras la renuncia de Geroge Raft, la gran estrella del momento, al considerar este que se trataba de una película menor. Hasta la fecha Bogart se había perdido en papeles secundarios de gángster o matón, y sólo empezaba a despuntar tras el éxito de El último refugio. Sin embargo, su caracterización como Sam Spade, el cínico y mujeriego detective privado, supuso un punto de inflexión en su carrera y en la historio del cine. Había encarnado a la perfección el prototipo de tipo duro (hardboiled), el perfecto antihéroe, que se venía perfilando en las novelas y revistas de la época, como Black Mask.


El film tiene todos los elementos que caracterizarían al género negro, algunos por influencia expresionista, otros por la neorrealista… Nos encontramos con un paisaje de jungla urbana, iluminación realista, fuertes contrastes de luces y sombras, angulaciones bajas de cámara, para mostrarnos las intrigas en torno a una serie de asesinatos que relacionados con una figurilla de gran valor histórico, El Halcón Maltés.


El reparto de lujo no sólo se queda en el protagonista. Mary Astor interpreta de manera soberbia a Brigit O´Shaughnessy, imprescindible ejemplo la mujer fatal, paradigma del género, y Peter Lorre no se queda atrás dando vida al amanerado gángster Joel Cairo. A estos hay que añadir el deslumbrante debut de Sydney Greenstrret como el gran Kasper Gutman.


Se mire por donde se mire, una película imprescindible, que hoy en día sigue considerándose una de las mejores de la historia.

Ágora: Ostentoso Amenábar

Llevábamos tiempo esperando ver el nuevo trabajo de Alejandro Amenábar, han pasado ya cinco años desde que se estrenara su archipremiada Mar adentro, y seis meses desde que esta nueva cinta fuera presentada en el Festival de Cannes.



El director español se vuelve a alejar del género que le catapultó a la fama, el suspense, adentrándose en este drama histórico, en el que narra la historia de la filósofa romana Hipátia, y por ende, según el propio director, un pedazo de la historia universal.

Amenábar se ha ido ganando reconocimiento internacional película tras película desde que deslumbrara con Tesis. Ahora se nos presenta como un director consagrado, prácticamente al estilo Hollywood, enfrentándose al gran salto al vacío que supone la taquilla para cualquier cineasta, pero en este caso, su red no sólo es su talento como ocurriera en sus primeras películas. En este caso, esa red es de cincuenta millones de euros, el presupuesto de la película.

Viendo el desarrollo del film parece ser que el espectador no es el único sorprendido por semejante presupuesto. Se podría decir que el propio director se admira de la faraónica reconstrucción de Alejandría levada a cabo. Tanto dinero invertido en escenarios da como resultado una grata sensación de estar viendo una película de romanos como las de antes, pero también un abuso por parte del realizador de planos generales y grandes movimientos de cámara, más o menos innovadores, como demostración de poderío.

La trama puede quedar parcialmente sumergida por semejante despliegue, a lo que tampoco ayuda el desarrollo de la misma a través de un periodo histórico algo amplio. La fuerza de los personajes se pierde un poco en esa inmensidad, sobre todo si los comparamos con la anterior obra del cineasta. No obstante, no cabe poner un pero a las interpretaciones del plantel, con Rachel Weisz a la cabeza.

La productora de la película está encontrando problemas para su distribución en EEUU, algo que por supuesto preocupa a todo el equipo. Ni que decir tiene que la explotación en las salas norteamericanas es un paso fundamental para recuperar el gran desembolso realizado. Se comenta que estos obstáculos se derivan del posible tono anticristiano de la película, sin embargo, el propio Amenábar sostiene que lo que pretende denunciar es el fundamentalismo, tanto de unos como de otros.

Lo cierto es que ninguna religión sale muy bien parada. Nos encontramos por tanto ante un episodio más en la eterna lucha entre religión y ciencia.

A pesar de unas cosas y otras, Ágora no deja de ser una buena película, y una apuesta valiente de uno de nuestros mejores cineastas. Un ejemplo más de que se puede luchar de igual a igual contra la industria Hollywood, por lo menos dentro de nuestras fronteras, y esperemos que pronto lo pueda hacer también al otro lado del charco.

FILMOGRAFÍA ANTONIO HERNÁNDEZ

EL HALCÓN MALTÉS: FICHA TÉCNICA

Director: John Huston
Productor: Warner Bros. Productor: Hal Wallis
Guión: John Huston (Novela: Dashiell Hammett)
Fotografía: Arthur Edeson (B&W)
Música: Adolph Deutsch
Género: cine negro
País: EEUU
Reparto: Humphrey Bogart, Mary Astor, Gladys George, Peter Lorre, Barton MacLane, Lee Patrick, Sydney Greenstreet

SINOPSIS

En 1593, los Caballeros de la Orden de Malta decidieron obsequiar al Emperador Carlos V con la estatuilla de un halcón, realizada en oro macizo con incrustaciones de piedras preciosas, en agradecimiento a ciertas prerrogativas concedidas por el monarca. Sin embargo, esta maravillosa joya no llegó nunca a manos de Carlos V, ya que la galera en la que era trasportada fue asaltada por unos piratas. Cuatrocientos años después, el detective privado Sam Spade y su socio, Archer, aceptan el encargo de una muchacha que quiere averiguar dónde se encuentra su hermana, que ha desaparecido junto a Floyd Thursby, un hombre sin escrúpulos.

ÁGORA: FICHA TÉCNICA

Productor: Fernando Bovaira y Álvaro Augustin
Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil
Fotografía: Xavi Giménez
Montaje: Nacho Ruiz Capillas
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas
Dirección artística: Dominique Arcadio, Matthew Gray, Stuart Kearns, Jason Knox-Johnston y Frank Walsh
Vestuario: Gabriella Pescucci
Reparto: Rachel Weisz (Hipatia), Max Minghella (Davo), Oscar Isaac (Orestes), Ashaf Barhom (Amonio)
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SINOPSIS

Siglo IV. Egipto bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hipatia lucha por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo con la ayuda de sus discípulos. Entre ellos, los dos hombres que se disputan su corazón: Orestes y el joven esclavo Davo, que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos.

El Acorazado Potemkin: Ficha técnica

País: URSS
Año: 1925
Directores: Grigori Aleksandrov y Sergei M. Eisenstein
Productor: Jacob Bliokh.
Producción: Goskino y Mosfilm.
Guión: Nina Agadzhanova y Sergei M. Eisenstein.
Fotografía: Vladimir Popov y Eduard Tisse.
Música: Edmund Meisel y Dmitri Shostakovich.
Montaje: Sergei M. Eisenstein.
Dirección artística: Vasili Rakhals.
Intérpretes: Aleksandr Antonov (Grigory Vakulinchuk), Vladimir Barsky (Comandante Golikov), Grigori Aleksandrov (Oficial Jefe Giliarovsky), Mikhail Gomorov (Sailor), Ivan Bobrov (Sailor), Beatrice Vitoldi (Mujer con carrito de bebé), N. Poltavseva, Julia Eisenstein.

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El Acorazado Potemkin: Eisenstein

Sergei Mijailovich Eisenstein nació en Letonia el 23 de enero de1898. Hijo de un ingeniero de origen judío y de una eslava. En su influencia recibió una estricta educación religiosa lo que sin duda influirá en la forja de su personalidad, En 1915 entra el Instituto de Ingenieros Civiles de la Universidad de San Petersburgo. También entra en la Escuela de Bellas Artes. En la Revolución de 1917 se alista en las milicias populares y una año más tarde lo hace en el ejército rojo colaborando en la defensa de Petrogrado. En estos años empieza a trabajar como actor y director teatral en obras montadas por los propios soldados, entrando en el Teatro Obrero en 1920. En 1923 tiene su primer contacto con el cine como director a través de su cortometraje Kinonevik Glumova.

Como la calidad de sus obras teatrales no le convencía decidió centrarse en el cine dirigiendo su primer largometraje un año más tarde titulado La Huelga en la que empieza a poner en práctica sus teorías sobre el montaje.

Al año siguiente recibe el encargo de realizar Año 1905 para conmemorar la fecha del primer intento revolucionario. En un primer momento estaba pensado que constara de ocho capítulos entre los que constaba la huelga general de Leningrado, capítulo que no se pudo rodar por el mal tiempo. Se trasladaron a Odessa a rodar el siguiente capítulo, el del Acorazado Potemkin, en el que Eisenstein decidió centrar la obra completa cambiando así los planes iniciales. Esta película fue la que dio prestigio mundial al director, convirtiéndose en una de las películas más importantes de la historia del cine.

Tras el gran éxito de su film anterior Eisenstein realizó dos películas más: Octubre y La línea general. En ellas evolucionó en el montaje de atracciones, el problema es que el público de la época no estaba preparado para enfrentarse a ese lenguaje cinematográfico.

En 1930 Eisenstein hizo un viaje por Europa para aprender sobre el desarrollo del cine sonoro que estaba muy atrasado en Rusia. Fue en Paris donde coincidió con un directivo de la Paramount que decidió ficharle y llevárselo a EEUU. Por aquel entonces el cine estadounidense se nutría de talentos extranjeros para poder hacer frente a la altísima demanda de películas. Sin embrago su paso por Norte América no fue todo lo bien que esperaba. Al exhibir su película La línea general en Nueva York saltaron las alarmas sobre las ideas que el director promulgaba sobre la colectividad y la lucha obrera. Por ello fue perseguido por el Comité Fish, antecedente del Comité de Actividades Antiamericanas, impidiendo que llevara a cabo los guiones que preparó para la Paramount: Sutter's Gold y An American Tragedy basada en la obra homónima de Theodor Dreiser. Ante esta imposibilidad de llevar a cabo a sus obras la Paramount decidió rescindir su contrato.

Tras su frustrada estancia en los Estados Unidos se traslada a Méjico animado por el novelista Upton Sinclair, donde se embarcará en el proyecto de rodar una película sobre Méjico y la primera revolución del s. XX. El título de la obra sería ¡Viva Méjico! Pero el dinero del que disponía para realizar la película le fue retirado dejándola inacabada. Sería culminada por el propio empresario que ponía el dinero sin que Eisenstein tuviera nada que ver en su montaje final.

La dura década de los treinta se completó para el famoso director cuando a su vuelta a Rusia después de su desafortunado periplo americano recibe fuertes críticas por parte del partido comunista. Esto hace que tampoco pueda llevar a cabo su siguiente proyecto, El prado de Bezhin, al no ser considerada políticamente correcta.

Diez años después de que realizara su última película, el genial director vuelve a deslumbrar con Alexander Nevsky, que le hará ganar el premio Stalin de cinematografía y entrar en el Comité Artístico de la Comisión de Asuntos Cinematográficos en 1944.

En los años 40 se embarca en el gran proyecto de una trilogía sobre Iván el Terrible, el primer zar de Rusia. Sin embargo, no todas las partes gozaron del mismo éxito. Mientras que la primera fue enormemente aclamada y le valió su segundo premio Stalin, la segunda no pudo ser exhibida sino diez años después de que su autor hubiera fallecido, y la tercera parte no llegó a concluirse.

Murió en 1948 a los 50 años de edad de un ataque al corazón.

Podemos destacar varias características en la obra de Eisenstein que le han convertido en uno de los más grandes en la historia del cine y que supusieron un avance en la teoría cinematográfica clásica, influyendo en todo el cine posterior y sus directores.

Lo más remarcable es lo que el denominaba el montaje de atracciones, y lo explicaba de esta manera: "el montaje libre de acciones (atracciones) elegidas, independientes (incluso fuera de la composición dada y del entrelazamiento narrativo de los personajes), pero con una orientación precisa hacia un determinado efecto temático final. Éste es el montaje de atracciones." Según este al sumar dos imágenes distintas se obtiene un significado nuevo, algo que tomó de las ideografías japonesas.

Este montaje es el que cobra verdadero protagonismo en el movimiento. Los movimientos de la cámara son escasos, con la excepción de algún travelling. Es la yuxtaposición de planos lo que le da movimiento a la imagen. Llama la atención la gran cantidad de planos que utiliza para sus películas con un montaje muy vivo.

Todo esto hizo que al público le costara seguirlo al no estar acostumbrado a ese tipo de cine. Algo parecido a lo que le pasó a Griffith con su montaje en Intolerancia. Pero ahí acaban las similitudes, en la reacción del público, ya que el tipo de montaje difiere de uno a otro enormemente, de hecho el montaje de Eisenstein fue una ruptura del que había establecido Griffith con El Nacimiento de una Nación.

Otra característica es el protagonismo de la masa dentro de las películas de Eisenstein. El personaje protagonista casi siempre en un personaje colectivo, no hay nadie en quien se personifique la acción, sobre todo en las películas de su primera etapa. Refleja la lucha de clases la unión de los obreros que promulgaba el comunismo en el que estaba enmarcado, y cuyos líderes le encargaban las obras.

Consiguió, y ese era su objetivo, provocar sentimientos en los espectadores, llegar a sus conciencias y utilizar el cine como arma de propaganda política. Y lo consiguió a través del montaje y a través de cuestiones como la anteriormente citada de convertir a la masa en el protagonista.
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El Acorazado Potemkin: Contexto histórico

La película de Eisenstein El acorazado Potemkin está basada en un capítulo histórico de la revolución Rusa de 1905, una revolución que no consiguió acabar con el zarismo. No obstante la cinta se produjo en 1925 cuando la revolución de Octubre de 1917, la que realmente consiguió sus objetivos, ya llevaba ocho años asentada y sus valores tenían que ser reforzados a través de la propaganda.

En 1905 Rusia se hallaba inmersa en una guerra contra Japón. Una guerra que suponía un coste muy importante para el gobierno del zar, lo que repercutía en los ciudadanos, transformando en un aumento de los precios y del coste de la vida.

Llegado a este punto en el que la calidad de vida del pueblo era ínfima, se produce una manifestación para pedir al zar un cambio en esta situación, pero el motivo de la misma era ese cambio, no un cambio en el gobernante ni en la forma de gobierno. Los manifestantes concentrados frente al Palacio de Invierno de San Petersburgo son brutalmente repelidos por las fuerzas zaristas que arremeten a disparos contra la multitud provocando una grandísima cantidad de muertes civiles. Mientras se daba esta situación el zar ni siquiera se encontraba en la ciudad. Este acontecimiento pasó a la historia como el Domingo Sangriento.

Esta brutal represión fue el punto de inflexión en la relación del pueblo con el zar. La protesta pasó a ser contra el propio monarca y se convirtió en una protesta generalizada. Se crean soviets formados por obreros sublevados que organizarán las huelgas y manifestaciones a lo largo de todo el país.

De estos soviets el más importante es el de San Petersburgo, controlado por el propio Trotsky, que organizó una huelga en la que participaron 200 fábricas. Esto se conoció como La Gran Huelga de Octubre, que no tardó en trasladarse a Moscú y al resto del país dejando como resultado, por ejemplo, la paralización de toda la línea de ferrocarriles.

A esta situación también se unió parte del ejercito, ya que la mala situación de la guerra contra Japón que se cobró 90 000 muertes sólo en la derrota de Mukden, les afectaba directamente, y la consecuente mala situación económica del país también repercutía en sus salarios. Dentro de estos destaca el amotinamiento del buque acorazado Potemkin, de la marina rusa, del que precisamente se encarga la película que nos ocupa.

Ante la situación que vivía el país el zar no tuvo más remedio que hacer algunas concesiones, que lograron sofocar la revolución, al menos por el momento. Amplio ligeramente el censo electoral y creó un parlamento nacional, la Duma Nacional. También aumentaron las libertades de los ciudadanos. Se inauguró una etapa conocida como pseudo constitucionalismo o octubrismo. En este nuevo sistema de partido solo tomó parte el partido liberal KD y se crearon otros grupos de similar ideología que mantuvieron al régimen zarista hasta su caída.

La guerra ruso-japonesa se saldó con la victoria nipona, lo que además supuso una conmoción para occidente.

Así se llega a la Primera Guerra Mundial que trajo consigo la caída del régimen zarista. La propia participación en la guerra y la forma de llevar la misma le supuso al zar ganarse de nuevo las enemistades de un pueblo que no había olvidado lo sucedido en 1905 (de hecho en 1925 tampoco lo había olvidado y de ahí esta película) y cuya calidad de vida no había mejorado en esos años. Ante la mala situación en la guerra el propio zar Nicolás I llega a ponerse al frente de sus tropas, lo que no hizo más que aumentar las críticas a su persona. La Gran Guerra suponía un gasto inmenso para Rusia que además no se transformaba en resultados en el campo de batalla. El problema económico vuelve a subyacer y se propagan las huelgas, manifestaciones y motines que darían como resultado la Revolución de 1917.

El 24 de Octubre de 1917 se constituye el gobierno revolucionario formado por bolcheviques bajo el mandato de Lenin. Posteriormente llegaría la Guerra Civil y en 1922 se constituiría la URSS.

Se consiguió levantar un país enormemente dañado en sus infraestructuras y en la moral de su población tras la Guerra Mundial y la Guerra Civil llevándola a convertirse en una de las dos grandes potencias que dominaron gran parte del s. XX. Y esto se debió en buena medida a la fuerte propaganda emprendida primero por Lenin y después por Stalin y sucesivos de la que es deudora esta obra maestra del cine. .

CASTILLOS DE CARTÓN: FICHA TÉCNICA

Reparto: Adriana Ugarte, Nilo Mur, Biel Durán, Pepa Pedroche, Alfonso Torregrosa
Director: Salvador García Ruiz
Productor: Gerardo Herrero
Duración: 01:41:00
Estreno: viernes 30 octubre 2009
Género: Drama
País: España
Distribuidora: Alta Films
Página oficial: http://www.castillosdecarton.com/

SINOPSIS

María José estudia pintura en la Facultad de Bellas Artes de una gran ciudad. Una mañana, mientras prepara un lienzo para clase, Jaime, uno de sus compañeros, dibuja su retrato sin que ella se dé cuenta. Junto a él, admirando su capacidad para el dibujo, está Marcos, el alumno de más talento de su promoción. María José espera que Jaime le regale el retrato, pero después de mostrárselo él, inesperadamente, se lo guarda.
María José, Jaime y Marcos compartirán su pasión por la pintura y algo más, una historia de amor que durará hasta que la época de aprendizaje termine y deban enfrentarse al mundo real.